Qigong: una forma de volver a empezar a hacer ejercicio
Aviso informativo: El Qi Gong se basa en la tradición milenaria china. Esta práctica no sustituye en ningún caso el diagnóstico, tratamiento o asesoramiento de profesionales sanitarios. Si padece alguna lesión o enfermedad, consulte con su médico antes de comenzar.
Cuando llevamos tiempo sin hacer ejercicio, empezar de nuevo puede resultar difícil.
A veces pensamos que para recuperar nuestra actividad física tenemos que comenzar con entrenamientos exigentes, pero no tiene por qué ser así.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas que actualmente no realizan suficiente actividad física comiencen con pequeñas cantidades y aumenten progresivamente la frecuencia, la intensidad y la duración. También señala que hacer algo de actividad física es mejor que no hacer ninguna. [1]
En este contexto, el qigong puede ser una manera de volver a incorporar movimiento a nuestra vida.
¿Por qué qigong?
El qigong combina movimientos, posturas, respiración y atención sobre el propio cuerpo. Los ejercicios pueden realizarse de diferentes maneras y adaptarse a distintos niveles de práctica.
Para alguien que lleva tiempo sin hacer ejercicio, esto puede permitir empezar de una manera progresiva, sin necesidad de plantearse desde el primer día objetivos demasiado exigentes.
Pero hay que distinguir entre una posibilidad razonable y algo que haya sido demostrado científicamente.
No podemos afirmar que el qigong sea la mejor forma de empezar a hacer ejercicio para todo el mundo. Lo que sí podemos hacer es preguntarnos qué nos dice la investigación sobre sus efectos.
¿Qué dice la investigación sobre el qigong?
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2019 analizó 17 estudios con 1.282 personas mayores, de entre 62 y 83 años, que presentaban síntomas de fragilidad.
Los autores encontraron que las personas que practicaban qigong mostraban una mejora significativa de la capacidad física respecto a los grupos de comparación. También observaron resultados favorables en algunas medidas relacionadas con la capacidad funcional y el equilibrio, aunque no todos los resultados alcanzaron significación estadística. [2]
Es importante tener en cuenta las características de los participantes: eran personas mayores con determinadas condiciones o limitaciones, por lo que estos resultados no pueden extrapolarse directamente a cualquier persona.
Aun así, la investigación proporciona datos interesantes sobre el posible papel del qigong dentro de un programa de actividad física.
Más investigaciones sobre personas mayores
Otra revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2022 analizó 27 estudios con 2.580 personas mayores y estudió diferentes formas de ejercicio tradicional chino, entre ellas qigong, Baduanjin y tai chi.
Los resultados mostraron efectos favorables sobre determinadas medidas de rendimiento físico, equilibrio y fuerza muscular, aunque los resultados no fueron iguales para todas las modalidades de ejercicio. [3]
Esto es importante: qigong, Baduanjin y tai chi no son necesariamente intercambiables, y los resultados obtenidos con una de estas prácticas no deberían atribuirse automáticamente a todas las demás.
También encontramos una revisión más reciente, publicada en 2025, centrada en personas mayores frágiles o prefrágiles. Los autores observaron resultados favorables de diferentes formas de qigong sobre algunas medidas de función física, equilibrio y fuerza de prensión. [4]
De nuevo, se trata de una población concreta, por lo que debemos ser prudentes a la hora de generalizar estos resultados.

Volver a moverse poco a poco
Quizá una de las ideas más importantes no tenga que ver exclusivamente con el qigong.
Si llevamos mucho tiempo sin hacer ejercicio, volver a movernos ya es un paso en la dirección correcta.
La OMS señala que cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna y recomienda empezar con pequeñas cantidades cuando no estamos acostumbrados a realizar actividad física, aumentando progresivamente con el tiempo. [1]
Esto permite plantearnos el comienzo de una manera diferente.
No necesitamos pasar de una vida sedentaria a realizar inmediatamente grandes cantidades de ejercicio.
Podemos empezar poco a poco.
Y el qigong puede formar parte de ese proceso.
El qigong como parte de una vida más activa
Practicar qigong no significa que tengamos que limitar nuestra actividad física a esta única práctica.
El objetivo no tiene por qué ser encontrar "el ejercicio perfecto", sino encontrar formas de movimiento que podamos incorporar de manera regular a nuestra vida.
Con el tiempo, podemos aumentar progresivamente nuestra actividad y acercarnos a las recomendaciones generales de actividad física.
Empezar es también una práctica
Cuando observamos el qigong desde esta perspectiva, quizá su interés no esté únicamente en los ejercicios que realizamos durante una sesión.
También puede estar en volver a establecer una relación habitual con el movimiento.
Después de mucho tiempo de inactividad, empezar con algo que podamos practicar de manera regular puede ser más importante que intentar hacer demasiado desde el principio.
El qigong puede ser una de esas posibilidades.
No como una solución para todo, ni como sustituto de otras formas de ejercicio, sino como una manera de empezar a movernos y de construir progresivamente una vida más activa.
Antes de comenzar
Si tienes alguna limitación o alguna duda sobre qué tipo de ejercicio es adecuado para ti, es recomendable consultar con un profesional sanitario antes de comenzar.
En resumen
- Llevar tiempo sin hacer ejercicio no significa que tengamos que empezar con mucha intensidad.
- La OMS recomienda que las personas inactivas comiencen con pequeñas cantidades de actividad y aumenten progresivamente. [1]
- La investigación disponible sobre qigong ha encontrado mejoras en determinadas medidas de capacidad y función física, especialmente en algunos grupos de personas mayores.
- Estos resultados no permiten afirmar que el qigong produzca los mismos efectos en todas las personas ni que sea la mejor actividad para todo el mundo.
- La evidencia disponible es prometedora, pero todavía presenta limitaciones. Las revisiones científicas señalan que son necesarios más estudios de calidad para determinar con mayor precisión los efectos del qigong.
Referencias científicas
[1] World Health Organization. (2020). WHO Guidelines on Physical Activity and Sedentary Behaviour. Geneva: World Health Organization. WHO – WHO Guidelines on Physical Activity and Sedentary Behaviour
[2] Chang PS, Knobf T, Oh B, Funk M. (2019). Physical and Psychological Health Outcomes of Qigong Exercise in Older Adults: A Systematic Review and Meta-Analysis. The American Journal of Chinese Medicine, 47(2), 301–322. DOI: 10.1142/S0192415X19500149. PMID: 30827152. PubMed – Chang et al., 2019
[3] Wang C, Liang J, Si Y, Li Z, Lu A. (2022). The effectiveness of traditional Chinese medicine-based exercise on physical performance, balance and muscle strength among older adults: a systematic review with meta-analysis. Aging Clinical and Experimental Research, 34(4), 725–740. DOI: 10.1007/s40520-021-01964-2. PubMed – Wang et al., 2022
[4] Sun J, et al. (2025). Effects of traditional fitness qigong exercise on frailty status and overall well-being in frail or pre-frail patients: a systematic review and meta-analysis. PubMed – Sun et al., 2025